Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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martes, 13 de marzo de 2018

Einstein y la relatividad de "El qué dirán"



"Si tu intención es describir la verdad hazlo con sencillez, y la elegancia déjasela al sastre"

Einstein no se llevaba nada bien con el peine, siempre parecía que acababa de meter los dedos en un enchufe. No usaba calcetines, ni siquiera cuando lo invitó Roosevelt a la Casa Blanca. “Cuando era joven descubrí que el dedo gordo siempre acaba haciendo un agujero en el calcetín. Así que dejé de ponerme calcetines”.  

No solía dar mucha importancia a la ropa que usaba para vestir, de hecho son numerosas las fotografías en las que aparece con un simple jersey una prenda muy común hoy día pero no tanto en su época; a pesar de ello en la década de los años 30 compró una chaqueta Levi's de piel cossack que utilizó durante muchos años. En la foto de la izquierda lo vemos con ella puesta. Dicen que cuando la prenda se subastó en 2016, a pesar de estar completamente arrugada por el desgaste del uso, se pagó por ella la friolera de 146.000 dólares, y curiosamente a pesar de que Einstein había muerto 50 años antes, la cazadora todavía olía al tabaco al que era tan aficionado el genio. Parece que para él las prendas, como sus complicadísimas teorías matemáticas para nosotros. no tenían fecha de caducidad, así, se cuenta que un día que paseaba por las calles de Berlín se encontró con un amigo que al verlo vestido con un abrigo ya algo raído le dijo:

- ¿No crees que debes hacerte otro abrigo?

-¿Para qué? - le contestó Einstein- Aquí todo el mundo sabe quién soy.

Pasaron los años y este mismo amigo volvió a encontrarse con Einstein, pero esta vez en una calle de Nueva York. Como quiera que el afamado físico llevaba todavía el raído abrigo, su amigo le dijo:

- ¡Hombre! ¿Todavía llevas el abrigo de Berlín? Debes hacerte otro.

-¿Para qué? -le contestó nuevamente Einstein - Aquí nadie me conoce.

Quién sabe si el abrigo que muestra en la foto de cabecera es el protagonista de la anécdota, pero una vez sabemos lo cómodo que se sentía con él, no nos extrañaría.