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jueves, 1 de marzo de 2018

Bobby Fischer: Ajedrez Vs Sexo



"Me opongo a que digan que soy un genio del ajedrez. Me considero un genio en general que, casualmente, juega al ajedrez. Es muy distinto. Miren a Kaspárov: él es un genio del ajedrez. Fuera del tablero, en cambio, es un idiota."

Todo un personaje este Bobby Fischer... Nadie duda de que hay otros ajedrecistas que han jugado mejor que él o que han retenido la corona de campeón durante más tiempo, pero ninguno ha resultado tan carismático e icónico como el siempre controvertido jugador estadounidense. Para Fischer el ajedrez lo era todo, estaba incluso por encima del sexo. Contaba el gran maestro Pal Benko en una revista de ajedrez que Fischer perdió su virginidad en Argentina en 1960, tendría 16-17 años, durante un torneo que al decir de algunos fue el peor de su carrera, seguramente porque por una vez tenía la cabeza puesta en otras cosas. Benko lo contaba así:

"Fischer siempre se interesó por las chicas. Pero no sabía cómo encararlas. Vio que yo tenía una novia muy agradable y bonita durante el torneo, "una chica de calidad" decía, una inmigrante húngara, y quería saber cómo lo había logrado. Al final, Larry Evans le consiguió, según sus palabras, una "semiprofesional". A la mañana siguiente, le pregunté a Bobby cómo le había ido. Me dijo: "Pss, movimientos verticales..., el ajedrez es mejor". Le dije: "Mira, Bobby, el sexo y el ajedrez son dos cosas diferentes"

Más allá de sus inicios horizontales, lo de verdad reseñable es el verdadero genio de este jugador que después de convertirse en bandera de su país, terminó odiándolo a muerte. De su talento ante el tablero baste contar que durante unas partidas simultaneas, esas en las que se pone a prueba la capacidad de memoria y concentración del jugador al tener este que enfrentarse a la vez a varios oponentes e ir avanzando de tablero en tablero, Fischer capturó la dama de uno de sus adversarios y este, fullero como pocos a ese nivel, una vez el campeón se hubo desplazado al siguiente tablero, la volvió a poner en juego. Cuando Fischer llegó de nuevo ante este jugador realizó su movimiento como si nada hubiera pasado y el oponente empezó a vanagloriarse ante los espectadores de haber engañado al genio. Solo tardó Fischer siete movimientos más en capturarle de nuevo la dama, solo que en esta ocasión, sin mediar palabra ni hacer un solo gesto, se la metió en el bolsillo antes de continuar a la siguiente mesa.

Fuente: A partir de:
ABC - "Bobby Fischer diez años después de su muerte"

Las imágenes están tomadas de las siguientes páginas:
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